Almendra es una novela delicada y profunda cuyo narrador convive con la alexitimia, una dificultad para identificar y expresar las propias emociones. En el libro, esta vivencia se presenta como una condición o enfermedad de origen fisiológico. Sin embargo, en el trabajo clínico diario, lo que solemos encontrar no es tanto una incapacidad para sentir, …
Almendra es una novela delicada y profunda cuyo narrador convive con la alexitimia, una dificultad para identificar y expresar las propias emociones. En el libro, esta vivencia se presenta como una condición o enfermedad de origen fisiológico.
Sin embargo, en el trabajo clínico diario, lo que solemos encontrar no es tanto una incapacidad para sentir, sino una falta de costumbre en el contacto con las propias emociones.
El protagonista, Yunjae, nació y creció con unas amígdalas inusualmente pequeñas (más pequeñas que una almendra), lo que afecta a la manera en que comprende tanto sus emociones como las de los demás. Esta explicación biológica sirve como punto de partida para una reflexión más amplia sobre cómo se construye el mundo emocional.
En consulta, muchas personas llegan con dificultades para hablar, pensar, nombrar y sentir sus propias emociones, aunque suelen comprender mejor las emociones ajenas. No se trata de frialdad ni de falta de sensibilidad, sino de un déficit de aprendizaje emocional.
La falta de hábito en tratar y normalizar todas las emociones, junto con la tendencia social a evitar o inhibir algunas de ellas “no te enfades”, “no tengas miedo”, “sonríe que estás más guapo/a” puede hacer que crezcamos sin las herramientas necesarias para entender qué nos ocurre por dentro.
Cuando determinadas emociones no tienen espacio, se silencian. Y cuando se silencian durante años, cuesta reconocerlas.
En terapia, este trabajo se realiza de forma constante: crear experiencia emocional, dotarnos de palabras, permitirnos sentir sin juicio y aprender a interpretarnos con mayor claridad y cuidado. No es un proceso inmediato, pero sí profundamente transformador.
Almendra no solo es una novela sobre la diferencia, sino también una invitación a reflexionar sobre cómo aprendemos a relacionarnos con nuestras emociones, y sobre la importancia de acompañar ese aprendizaje cuando no se dio en su momento.


